domingo, 11 de septiembre de 2011

Siempre dispuesto para alegrarte el día...

Termina otro día, un día que definiría como absurdo. Uno de esos días en los que hace falta un abracito de los buenos. Uno de esos días en los que la soledad te invade tanto por fuera como por dentro. Sin ganas de muchas cosas ni de muchos trotes (o galopes). Cuando tienes la sensación de que todo va bien, es cuando más dudas de si esa felicidad (¡bendita sea!) es real, o sólo una invención de tu mente / corazón, según la melancolía presente ese día. Guardo esperanza que estos domingos absurdos algún día dejen de ser promesas perdidas de cambio de vida.

Pero todo tiene su parte positiva. Sentise solo durante el día y que llegue la noche y poder alegrarte hablando con esa persona genial que hace que los días sean un poco menos malos y que la vida sea un poco más fácil, sólo por el hecho de su existencia. Una gran persona para la que me sobran palabras de agradecimiento (prohibido).

Y al estilo de un texto expositivo (con sus 3 párrafos), quiero terminar esta entrada, la última de un día como el 11S, diciendo que la vida es una mierda, sí, pero es genial (grandiosa palabra en mi vida en estos últimos meses) restregarse en esa mierda y decirle al mundo entero, que sí, que eres feliz.


Siempre dispuesto para alegrarte el día...

1 comentario:

  1. holaa holitaaa, nose porq antes no ha salido pro bueno jajajjaa a ver si duramos mucho con esto dl blog jjjajjaa un abracitoo!

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