viernes, 23 de septiembre de 2011

Heridas del Rock&Roll...

Cada paso que damos en el caminar de la vida, lo damos con el riesgo de poder perder algo o a alguien. Esta es una historia de pérdida en el camino, de ansia de recuperar, y de como tu mayor afición se convierte en un arma de doble filo capaz de separarte de un ser querido.

Tras algún que otro concierto uno de los miembros de nuestro grupo decide marcharse por no sentirse cómodo, dejando a la vez casi 7 años de amistad de lado. Estas pérdidas se convierten en grandes heridas sin cicatrizar, de cómo perder sin saber bien qué ha pasado y con la duda de si algún día sabremos los motivos. Estas heridas, cuando crees que por fin han conseguido empezar a supurar, te encuentras que todavía siguen bien abiertas, y las noches en vela por arrepentimiento (sin culpa alguna) vuelven a primer plano.

Entonces, ¿qué nos queda? ¿Ver cómo sangramos? Es una opción, porque ya quedamos el otro día en que olvidar no servía de nada, además de que es imposible. Lo que yo preferiría es que se curasen al cien por cien (o casi) y poder volver a sumar años a ese lustro y medio de amistad. Lamentablemente, ese momento parece cada vez más lejano. Es una de las muchas "heridas del rock&roll"...



Heridas del Rock&Roll...

De cara al mundo mientras pueda...

Durante el transcurso de nuestra alocada (y temida) vida, nos encontraremos con situaciones que nos harán replantearnos muchas cosas, nos obligarán a tomar decisiones más o menos difíciles y tendremos que olvidar muchas cosas y a muchas personas. Pero llegado este momento, todas esas decisiones que nos cuesten un mundo tomar, tenemos que hacerlas con seguridad y firmeza, para poder demostrarle al mundo que somos capaces de todo.

Contradiciendo al título de mi blog (que debería llamarse "Desahogos S.A.), tenemos que estar siempre que podamos de cara al mundo, sabiendo que los golpes nos harán más daño, pero nos harán más fuertes porque los veremos venir y aprenderemos de ellos y su trayectoria.

Una persona a la cual le tengo un gran aprecio compuso una canción (entre muchas otras) en la que decía precisamente el título de esta entrada: "De cara al mundo mientras pueda". Desde aquí os recomiendo que sigáis este consejo, que puede hacer de la vida un camino duro, pero con grandes recompensas al final del camino.


De cara al mundo mientras pueda...

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Volamos tan alto...

Qué importante es saber cuándo nos equivocamos, pero más importante es saber ponerle remedio a esa equivocación (muy común entre los humanos). A lo largo de la vida conocemos a muchos tipos de personas (prosigo con mi análisis del gentío que nos rodea). Muchas de esas personas sabrán reconocer y rectificar un error, mientras que muchas otras jamás sabrán pronunciar la palabra "perdón" debido a que su propio orgullo les ahoga.

Este tipo de personas ni siquiera se darán cuenta de sus errores (normalmente varios) cuando se encuentren con una situación de veinte personas llevándoles la contraria, ya que pensarán que esa gente se ha aliado contra ellos para hacerles más amarga su existencia (triste ella). Son personas que creen que sus sueños cumplidos (pocos, la verdad) son restregables en la cara de esa gente, y que eso no es un error, sino una demostración de superioridad, de obligación a alabarles.

Un sueño es algo que sólo nosotros sabemos la importancia que tiene cumplirlo, y en vez de restregar ese logro, lo que hay que hacer es salir a la calle pregonando que lo has conseguido, pero nunca usándolo como arma, sino como método para que la gente a la que queremos esté feliz por nuestro sueño cumplido, sirviendo de ánimo para ellos (y para todos) para cumplir sus (tan ansiados) sueños. Hay que saber volar, pero hacerlo siempre en compañía. Esta gente vuela sola (aunque piense lo contrario), y un vuelo en soledad no tiene sentido alguno.



Volamos tan alto...

martes, 20 de septiembre de 2011

Leyendo el manual de los olvidos...

Qué difícil es olvidar algo o alguien, ¿verdad?. Parece práticamente imposible. Pero, analicemos un poco el significado de olvidar. Se trata de una palabra tan fácil de pronunciar (para algunos) pero tan imposible de realizar (para la gran mayoría). Esa imposibilidad nos viene dada por nuestro propio cerebro, ese que parece que se empeñe en recordarnos lo malo una y otra vez, mientras que lo bueno se esconde en uno de los sótanos más recónditos de nuestro buen amigo nervioso.

Olvidar está claro que no es fácil, de hecho yo pienso (a título personal y universitario) que olvidar es imposible. Es una palabra que existe pero que es incapaz de realizarse al cien por cien. Cuando nos dicen cualquier cosa y decimos: "¡Anda, me había olvidado!", en realidad sabemos que eso siempre ha estado ahí y que nunca se irá. Podemos luchar y luchar por quitarnos algo de la cabeza, pero será esforzarse en vano.

La conclusión de esta (mala) entrada es que olvidar es imposible, y que lo que intentamos olvidar es lo que nos hace más y más fuertes, lo que nos ayuda a no volver atrás y lo que evita que nos equivoquemos de nuevo. Así que no perdamos fuerzas ni nos dejemos la piel en intentar olvidar algo, ya que, en la vida, sea lo que sea, malo o bueno, todo nos ayudará en el presente o en el futuro.


Leyendo el manual de los olvidos...

domingo, 18 de septiembre de 2011

Para que lo que nos costó tanto no se llegue a romper...

Amistad. Una palabra entre miles. Siete letras que pueden contener tanto (y a veces tan poco). La vida de un soñador tiene que contener sin excepción la palabra amistad. No se puede soñar sin tener apoyos, gente que te recuerda que eres capaz de hacerlo (como decía en la anterior entrada), gentuza maravillosa que te ayude a levantarte cuando te caes, que sepan cuándo ayudarte y que te agarren de la mano cuando más lo necesites.

Esto último es lo que todos necesitamos: alguien a quien agarrarle la mano. En momentos de miedo, de cariño o de sufrimiento, no hay nada mejor que esa mano que te conduce por el camino correcto y evita que te caigas a un gran foso, esa mano que te recuerda que no estás solo, esa mano que agarras con fuerza con cuatro dedos y la palma, porque el pulgar nunca encuentra su sitio.

Una buena ocupación para ese pulgar, cuando alguien nos ofrezca su mano, es moverlo por la mano de la otra persona, porque así le haremos saber que nuestra mano está también a su disposición siempre, porque el camino es mas fácil si se tiene una mano a la que agarrarse (fuertemente). Desde aquí os animo a agarraros fuerte de una mano y a seguir por el camino soñando cada día más y más fuerte.



Para que lo que nos costó tanto no se llegue a romper...

sábado, 17 de septiembre de 2011

Y que mi luz te acompañe...

A lo largo de este gran caminar que es la vida nos cruzamos y cruzaremos (futuro incierto) con muchas personas. Algunas de ellas harán el camino mucho más fácil y sencillo, mientras que otras intentarán colocarnos una (o varias) molesta piedra que nos impida andar con los pies seguros y sin miedo a tropezarnos.

La primera clase de personas, las que nos dan su mano para continuar por este (arduo) camino, serán de gran ayuda en los momentos en los que las personas que nos impidan andar hagan acto de presencia. Es una complementación en toda regla: necesitamos a las dos clases para poder andar el camino. Si nos ponen piedras pesadas pero no tenemos quien nos ayude a retirarlas, caeremos sin remedio; y si no nos ponen esas rocas y andamos de la mano de la buena gente, nunca nos daremos cuenta realmente de lo que de verdad valen estas personas.

Es decir, en el mundo hace falta que haya gente buena para que haya gente malvada, y al contrario igual. Son mundos paralelos, se necesitan para sobrevivir. Un ejemplo claro lo encontramos en la serie Lost (bendito vicio): Jacob, el bueno de la historia necesita a Samuel, a su hermano malvado, el "antiJacob", para poder sobrevivir, y al contrario también. De hecho, según las reglas de juego de la Isla no se pueden matar ni anular entre ellos, ya que el orden natural de las cosas desaparecería. Es por ello que tenemos que agradecer a la gente que nos ayuda a andar el camino, pero también a los que nos ponen obstáculos, ya que son ellos quienes nos hacen ver que de verdad tenemos apoyos en la vida.


Y que mi luz te acompañe...

Hay que volar libre...

La vida se puede resumir (vagamente) en un ir y venir de emociones y sensaciones que hacen que nuestra existencia tenga sentido o no. Las cosas que hacen que cada día sea distinto (incluso cuando se empeña en no parecerlo) son las que nos motivan a seguir hacia delante, con un camino más o menos lleno de objetivos, o son las que nos hacen tirar la toalla en los momentos más difíciles de nuestra vida.

En cualquiera de los dos casos, que nadie tenga ninguna duda. Nuestra existencia siempre tiene sentido, aunque pensemos lo contrario (pesimistas desgraciados) y que estamos aquí por una razón. No me refiero al destino, ni a un ser superior que nos mueve como fichas de ajedrez, ni nada por el estilo. Me estoy refiriendo a que esa "razón" son los sueños (benditos protagonistas de mi proyecto bloguero) que nos marcamos día tras día, y no ponerles problemas, dejarlos volar libres, para que un día alguien pueda también cogerlos y disfrutar de esos sueños y de la lucha que supone el intentar conseguirlos hasta la saciedad.

Extremoduro, en una de sus canciones, dice: Quisiera que mi voz fuera tan fuerte que a veces retumbara en las montañas. Desde aquí os animo a que toméis esta frase como una filosofía de vida. Hay que hacerse escuchar, hay que luchar por lo que deseamos y hacer que nuestra voz y nuestros sueños lleguen bien lejos, hasta que un día el eco nos diga que lo hemos conseguido, porque ya ha rebotado la voz en la montaña más lejana.




Hay que volar libre...

jueves, 15 de septiembre de 2011

Y todo era reír y correr vestido de indio o de vaquero...

 Cuando somos pequeños (gentucilla cabrona) nos da igual todo. Es el reflejo del soñador en miniatura. Esas ganas de vivirlo todo y exprimir cada minuto de nuestra corta existencia hacen de nosotros unos futuros soñadores o, por el contrario, nos condenan a vivir la vida por vivirla, sin luchar por nuestros sueños (protagonistas siempre).

Esa (triste) condena de vivir la vida por vivirla la podemos ver reflejada en muchas personas hoy en día. No hace falta girar mucho la cabeza para darse cuenta quien vive "viéndolas venir" o quien vive luchando por alcanzar una meta, por difícil o imposible que parezca, porque esos soñadores son los que realmente alcanzarán el término "vida" en su plenitud. Esa vida, bajo mi (humilde) punto de vista, es como una barra de objetivos. Conforme vamos cumpliendo sueños e ilusiones se va llenando como si de un termómetro en agosto se tratara. Esa barra, para un soñador jamás estará llena, al contrario que para una persona del otro tipo, quien la verá llena nada más proponérselo.

Yo estoy muy contento por no tener esa barra llena, porque significa que sigo soñando más allá siempre, que no hay que retirarse ni dar nada por perdido, porque lo importante de todo es cómo veamos esa barra, y yo, en este momento, la veo medio llena.




Y todo era reír y correr vestido de indio o de vaquero...

(Para aquellos soñadores y soñadoras que luchan porque esa barra se llene...)

Ni fama ni dinero por noches haciendo ruido en un local...

Hace unos meses recibí una llamada. En ella me decían que Apología, el grupo en el que (des)toco esa cosita con seis cuerdas, había sido seleccionado para tocar en Wolfest Alicante, un festival-concurso en el que participaríamos con otras 11 (geniales) bandas. Aquel 21 de Julio, cuando yo estaba en unas termas en la (galleguiña) ciudad de Ourense, nunca se me olvidará. La incredulidad de que algo así había sido posible me invadía todo mi cuerpo (en bañador en ese momento) y los que estaban a mi alrededor (en la ardua tarea de monitorear chavales de 9 y 10 años) me dijeron que mi cara era de entusiasmo total.

En eso consiste la vida. En que, cuando los sueños se cumplen, no nos lo creamos. Estamos tan acostumbrados al fracaso, al caer y levantarse, al golpearse siempre con una pared, que no somos capaces de reaccionar ante el triunfo, ante el cumplimiento de nuestros sueños. Yo no fui distinto, no supe reaccionar. De hecho, hasta que anteayer no vi el cartel diseñado por la organización no me lo empecé a creer.

Por eso, desde mi humilde y barato (gratis) rincón en la red (no de peces) os animo a cambiar el chip, a acostumbrarnos a triunfar. Siempre decimos: estoy acostumbrado al fracaso, así cuando llegue el objetivo me alegraré todavía más. Eso no es así, ya que cuando llegue el triunfo no sabremos reaccionar y la incredulidad, la misma que me invadió llevando unas chanclas puestas, será la protagonista de nuestro mágico momento.




Ni fama ni dinero por noches haciendo ruido en un local...


miércoles, 14 de septiembre de 2011

Que sigamos siendo socios en lo de soñar despiertos...

Un día puede comenzar de mil y una maneras: nublado, soleado o esos días que parece que el cielo (grisáceo como él solo) se te vaya a caer encima. Pero hoy era distinto. El día amanecía caluroso como el que más (así es siempre la ciudad levantina), el despertador ha jodido muy pronto, las calles no estaban todavía puestas, pero era el momento de pasar por el agua, chapa y pintura.

Tras muchos trámites con la (des)administración pública, inscripciones, papeleos y demás asuntos de esos que parecen algo interminables; llegaba el último rato de vacaciones con mi "genial" soñadora. Que sus últimos minutos de vacaciones veraniegas (así como muchos más durante estos meses) los haya querido pasar conmigo, me hacen llegar a una conclusión: que está completamente loca.

Pero como decía ayer, es la locura que nos caracteriza a los soñadores. El pasar aunque sea media hora (algo más) con alguien a quien quieres, te hace ver eso: que la vida es menos jodida, que en los momentos de bajón (o subidón) es necesario ese "abrazo suicida" que damos de manera especial a la gente que de verdad queremos. Desde aquí, os recomiendo que paséis vuestras últimas horas de vacaciones con la persona a la que queráis dedicarle ese momento, porque, a esa persona, le haréis sentir muy(super) afortunado.



Que sigamos siendo socios en lo de soñar despiertos...

martes, 13 de septiembre de 2011

Ojalá que me despierte y no busque razones...

Son en esas mañanas en las que nos preguntamos si todo lo vivido hasta esa noche anterior es real o simple(y llana)mente es un sueño. Pero, cuando se es feliz, ¿qué diferencia real hay entre una cosa y otra? Cuando cumples sueños, estás viviendo una realidad, una realidad que siempre has deseado, y ese deseo es lo que, comunmente, llamamos vida.

Hay gente que no sabe lo que es un sueño, ni lo que significa vivir. Estas personas son así porque quieren (grandes perdedores). Pero, ¿quiénes somos el resto de personas para juzgar esta forma de vivir? ¿Son realmente perdedores? Bajo mi punto de vista sí lo son, pero porque yo disfruto siendo un soñador (de grande sueños, todo sea dicho). Por el contrario, estas personas creerán que yo soy el perdedor por no vivir de la manera más cómoda.

En esto consiste todo en nuestra vida. Hay posibilidad de que haya dos opciones (gracias a Dios o a quien sea) de vivirla, y seguramente haya más. Pero lo que yo tengo claro es que lucharé siempre por seguir soñando, porque yo, sinceramente, estoy profundamente enamorado y enganchado a los sueños, y aunque respete la "otra" manera de vivir, nada me hará cambiar.


Ojalá que me despierte y no busque razones...

(Para la "genial" persona que me convenció para soñar...)

Pasa las noches en vela...

Todos hemos hecho alguna locura por conseguir un sueño o un objetivo. El velar por las noches es algo habitual en la vida de algunas personas (las mejores). Gracias a este velar se conocen muchas gentes que les gusta más la noche que el día, más el frío que el calor y más la compañia que la (puta) soledad. Es probable que cueste habituarse a estos horarios tan (in)tempestivos.

Hace unos meses, en mi constante velar nocturno, pude entablar conversación con alguien que por entonces era sólo un amigo más, y me di cuenta de que era del club de la gentucilla buena, de los que saben sacarte una sonrisa cuando más lo necesitas. Es por ello que, hasta en los momentos más raretes o menos frecuentados por la gentuza a la que quieres, puedes conocer a grandes veladores y soñadores.Y en estos largos y largos paseos nocturnos (palabra acabada en "no" cuando debería ser "sí") es mejor tener una persona siempre al otro lado del ordenador o a tu lado, para cuando te retires a tus preciados aposentos con sábanas, sepas que no lo haces realmente sólo y que, por fin, el velar tiene sentido de verdad.

Hay ilusiones que son para cumplir y sueños que son para luchar por ellos, como alguno que se cumplirá el verano que viene, y muchos más que cumpliremos durante muchos años.


Pasa las noches en vela...

(Para mi compañero de las noches en vela del mes de marzo-abril...)

lunes, 12 de septiembre de 2011

Suelo escribir mis penas en papel...

Hay cosas que parecen estar hechas para nosotros, pero una vez te aproximas a realizarlas (o degustarlas) te das cuenta que eso no es para ti. Hay que ir sabiendo dónde, cómo y cuándo (tres de las famosas cinco "w" del periodismo) sobramos o debemos cerrar un ciclo. Este año he tratado abrir nuevos círculos, que no se cerraran algunos. Aunque las dos cosas han sido una dura (y merecida) tarea.

La primera de las dos ha sido la más rodada, la que ha hecho de este año un gran (grandísimo) año. He conocido a gente estupendísima, he podido descubrir gente que me ha llenado con su forma de ser y, sin duda, el vacío que tenía, se ha ido llenando. Porque hay gente que te demuestra que te quiere sin apenas conocerte (benditos arriesgados). Un riesgo recomendable (no siempre). Porque por conocer a gente que no sabes nada de ellos o ellas, no perdemos nada. Y siempre puede salir algo muy bonito de ahí.

Por eso, en esta (cutre) reflexión de un 12S cualquiera, un 12S en el que he terminado la selectividad y con ello doy por terminado mi curso 2011 y mi bachillerato, sólo quiero decir que hacer examenes te da tiempo para pensar y distraerte entre problema y cuestión de física y darte cuenta de que es lo que está hecho para ti de verdad.



Suelo escribir mis penas en papel...

Estudia una carrera, vete a la capital a progresar...

Salgo de la universidad, ese lugar frío (no por su temperatura) que me recuerda lo que todo el mundo piensa de que para ser alguien de provecho (que no prov-hecho) has de estudiar una carrera. Hay mil y un caminos, pero desde pequeños nos han inculcado la idea (que no acertada) de que todo tiene que desembocar en la universidad, que tenemos que llevar traje o bata.

Este último mes me he dado cuenta de la poquísima gente (casi inexistente) que de verdad sabe ver más allá. Esa gente luchadora de sueños, que batallan y batallan por conseguir un objetivo. Siempre he querido ser una de esas personas, pero es difícil cuando te faltan apoyos. Estas últimas semanas me marcó una frase (bendita ella) que decia: "Lucha por tus sueños, tú sólo sabes qué es lo que de verdad quieres". Esas palabras fueron pronunciadas (o escritas, que esto de las redes sociales es muy moderno) por alguien que de verdad cumplirá sus sueños y todo lo que se proponga.

Muchas veces necesitamos oír palabras de ánimo, aunque no lo digamos. Necesitamos saber que hay un hombro en el que apoyarse, una mano a la que agarrarse y un cuerpo al que abrazarse. Gran problema éste de tener sueños. Aunque, sinceramente, no cambiaría nada para seguir soñando como hasta ahora. Y contradiciendo a un grande que decía que "los sueños, sueños son", para mi los sueños son objetivos que cumplir, y los sueños, aunque a veces parezca que no, se acaban cumpliendo.


Estudia una carrera, vete a la capital a progresar...

(Especialmente dedicado a mi "genial" soñadora)

domingo, 11 de septiembre de 2011

Siempre dispuesto para alegrarte el día...

Termina otro día, un día que definiría como absurdo. Uno de esos días en los que hace falta un abracito de los buenos. Uno de esos días en los que la soledad te invade tanto por fuera como por dentro. Sin ganas de muchas cosas ni de muchos trotes (o galopes). Cuando tienes la sensación de que todo va bien, es cuando más dudas de si esa felicidad (¡bendita sea!) es real, o sólo una invención de tu mente / corazón, según la melancolía presente ese día. Guardo esperanza que estos domingos absurdos algún día dejen de ser promesas perdidas de cambio de vida.

Pero todo tiene su parte positiva. Sentise solo durante el día y que llegue la noche y poder alegrarte hablando con esa persona genial que hace que los días sean un poco menos malos y que la vida sea un poco más fácil, sólo por el hecho de su existencia. Una gran persona para la que me sobran palabras de agradecimiento (prohibido).

Y al estilo de un texto expositivo (con sus 3 párrafos), quiero terminar esta entrada, la última de un día como el 11S, diciendo que la vida es una mierda, sí, pero es genial (grandiosa palabra en mi vida en estos últimos meses) restregarse en esa mierda y decirle al mundo entero, que sí, que eres feliz.


Siempre dispuesto para alegrarte el día...

De espaldas a la galería...

Dicen que a veces, para sentirnos agusto con nosotros mismos o simplemente para que la gente nos conozca, es necesario expresar lo que sentimos o contar alguna anécdota de nuestra vida. Es un bonito objetivo comenzar a escribir algo, ya sea un libro, una canción o un blog, que ahora está muy de moda.

Y me he propuesto eso en esta cálida tarde de final de verano (casi 36 grados al sol adornan la ciudad). Empezar a escribir mis desvaríos y mis alegrías (que, aunque sean penas, hay que reírse de ellas), mis aventuras y desventuras...
Y aquí estoy, inaugurando la primera de muchas (espero) entradas de mi blog, que tiene por título "De espaldas a la galería". Es un encabezamiento que necesitaba hacer. Una frase que me marcó durante mucho tiempo, cuando una persona a la que apreciaba me dijo que yo iba siempre así, "de espaldas a la galería". Desde aquí le doy las gracias porque, aunque me dijera esa frase para hacerme cambiar de parecer, he seguido fiel a ella. No voy a actuar de cara a la galería, mejor expresarme en un sitio donde no se vean expresiones faciales (incluso oculares) como lo es un blog.

Aquí termina esta breve (y mala) introducción, y qué mejor que hacerlo con la canción que no puede faltar ningún domingo, en esos que nos juramos que cambiaremos de vida...





Siempre "p'aquí, p'allá"...