Todos hemos hecho alguna locura por conseguir un sueño o un objetivo. El velar por las noches es algo habitual en la vida de algunas personas (las mejores). Gracias a este velar se conocen muchas gentes que les gusta más la noche que el día, más el frío que el calor y más la compañia que la (puta) soledad. Es probable que cueste habituarse a estos horarios tan (in)tempestivos.
Hace unos meses, en mi constante velar nocturno, pude entablar conversación con alguien que por entonces era sólo un amigo más, y me di cuenta de que era del club de la gentucilla buena, de los que saben sacarte una sonrisa cuando más lo necesitas. Es por ello que, hasta en los momentos más raretes o menos frecuentados por la gentuza a la que quieres, puedes conocer a grandes veladores y soñadores.Y en estos largos y largos paseos nocturnos (palabra acabada en "no" cuando debería ser "sí") es mejor tener una persona siempre al otro lado del ordenador o a tu lado, para cuando te retires a tus preciados aposentos con sábanas, sepas que no lo haces realmente sólo y que, por fin, el velar tiene sentido de verdad.
Hay ilusiones que son para cumplir y sueños que son para luchar por ellos, como alguno que se cumplirá el verano que viene, y muchos más que cumpliremos durante muchos años.
Pasa las noches en vela...
(Para mi compañero de las noches en vela del mes de marzo-abril...)
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