La primera clase de personas, las que nos dan su mano para continuar por este (arduo) camino, serán de gran ayuda en los momentos en los que las personas que nos impidan andar hagan acto de presencia. Es una complementación en toda regla: necesitamos a las dos clases para poder andar el camino. Si nos ponen piedras pesadas pero no tenemos quien nos ayude a retirarlas, caeremos sin remedio; y si no nos ponen esas rocas y andamos de la mano de la buena gente, nunca nos daremos cuenta realmente de lo que de verdad valen estas personas.
Es decir, en el mundo hace falta que haya gente buena para que haya gente malvada, y al contrario igual. Son mundos paralelos, se necesitan para sobrevivir. Un ejemplo claro lo encontramos en la serie Lost (bendito vicio): Jacob, el bueno de la historia necesita a Samuel, a su hermano malvado, el "antiJacob", para poder sobrevivir, y al contrario también. De hecho, según las reglas de juego de la Isla no se pueden matar ni anular entre ellos, ya que el orden natural de las cosas desaparecería. Es por ello que tenemos que agradecer a la gente que nos ayuda a andar el camino, pero también a los que nos ponen obstáculos, ya que son ellos quienes nos hacen ver que de verdad tenemos apoyos en la vida.
Y que mi luz te acompañe...