jueves, 3 de enero de 2013

Cantaremos "Hallelujah"

Qué dura es a veces la realidad, ¿no? O puede que sea un mero (y absurdo) invento de nuestra cabeza. ¿Y si todo fuera más fácil de lo que nos imaginamos nosotros? Siempre he tenido la teoría de que las cosas difíciles no existen. Llamamos difícil a aquello que no podemos (o que nos resignamos a no) hacer. La RAE (esos señores con traje que nos mandan sobre cómo debemos hablar o llamar a la "y griega" "ye"; 'ye que paxa') define la palabra difícil como algo Que no se logra, ejecuta o entiende sin mucho trabajo. Es decir, que si queremos hacer las cosas fáciles, tenemos que currárnoslo. 

En eso consiste la vida del soñador. En trabajar hasta encontrar las cosas, hacer el camino (a veces tan empedrado) cada vez más fácil, pasito a pasito. Cuántas veces, después de hacer un examen nos hemos puesto la excusa de que era muy difícil y sabíamos que habiendo estudiado más lo habríamos sacado con la gorra. Los obstáculos para todo nos los ponemos nosotros, por lo que es más que sencillo superarlos.

Así que desde mi renacido (pero igual de oscuro, aunque precioso) lugar en la red (que no de pescadores) os animo a quitaros la venda de los ojos, a dejar de poneros obstáculos. Como dice Albert Espinosa, hombre al que admiro (y no sólo por su maravillosa y perfecta Pulseras Rojas), "las pérdidas siempre pueden ser ganancias". Por hoy ya está bien. Os dejo con esa frase. Si me equivoco, podéis insultarme, y si llevo razón me amáis hasta que no podáis aguantaros.




We'll sing Hallelujah...

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